Desde 1923

« Érase una vez La Mamounia Lo maravilloso de la modernidad y lo mejor de la tradición »

Siglo XVIII – El regalo 1922 – Un matrimonio feliz 1935 – Una referencia para los estetas 1946 – La gran dama árabe andalusí 1953 – El icono de Marrakech Década de 1960 – La sed de Oriente 1966 – Una historia de amor con los artistas 1968 – Un oasis de tranquilidad que libera la creatividad 2009 – Un fastuoso resurgir 2010 – Una experiencia increíblemente sensual 2014 – Sir Winston 2018 – La consagración 2020 – La nueva Mamounia

Siglo XVIII

El regalo

La historia de La Mamounia se remonta al siglo XVIII, cuando el sultán alauí Sidi Mohammed Ben Abdallah ofrece un suntuoso vergel de trece hectáreas como regalo de bodas a su hijo, el príncipe Al Mamoun, que lo convierte en un grato lugar de fiestas memorables en el jardín.


1922

Un matrimonio feliz

Dos siglos más tarde, la sociedad Compagnie des Chemins de Fer du Maroc decide construir un hotel en este enclave dotado de una flora excepcional. El edificio ideado por los arquitectos franceses Henri Prost y Antoine Marchisio aúna los códigos de la arquitectura marroquí ancestrales con los cánones Art Déco.


La Mamounia nace de la unión entre el confort de Occidente y el fasto de Oriente, un recinto incomparable donde los zelliges o azulejos tradicionales y los tapices bereberes se mezclan con el mobiliario Art Déco. “Su concepción inicial del proyecto coincidía en definitiva con la idea de cambio de aires y relax que el turista extranjero, ya nutrido de literatura orientalista y sueños exóticos, esperaba encontrar en estos lugares”, explica el poeta y escritor Khireddine Mourad.


 



1935

Una referencia para los estetas

La Mamounia acoge a los amantes de la belleza, y se alimenta de la historia de quienes han tenido el privilegio de conocerla. Winston Churchill estableció aquí su cuartel de invierno para recuperar fuerzas. En La Mamounia, cambiaba su traje de estadista por el de pintor a la acuarela sin por ello renunciar a su eterno puro.


Iba de un balcón a otro siguiendo el Sol mientras trataba de reproducir esta luz tan especial en sus acuarelas. En una carta dirigida a su esposa, Churchill escribió: “Este sitio es fantástico, uno de los mejores hoteles donde me he alojado nunca.” Un enamorado del palacio, Sir Winston da nombre tanto al bar del hotel que frecuentaba como a una de las suites más emblemáticas.


1946

La gran dama árabe andalusí

Tras una importante renovación en que participa el pintor Jacques Majorelle, La Mamounia se amplía hasta alcanzar el centenar de habitaciones.


1953

El icono de Marrakech

El renombre de Marrakech y La Mamounia atrae a grandes cineastas que ruedan en el hotel cintas de culto como El hombre que sabía demasiado, de Alfred Hitchcock. La visita de Hitchcock precipitó la llegada de estrellas del mundo entero. Desde la década de 1950, toda la élite del cine francés y de Hollywood se da cita en La Mamounia. Charlie Chaplin, Marcello Mastroianni, Claude Lelouch, Francis Ford Coppola y otras tantas personalidades del séptimo arte acuden aquí en busca de unas ansiadas jornadas de felicidad. Los políticos también son huéspedes habituales del palacio: Franklin Roosevelt se aloja en él por recomendación de Churchill, mientras que el General de Gaulle es seducido por La Mamounia una noche cuando el director le hace hacer una cama a medida de sus generosas dimensiones.


Década de 1960

La sed de Oriente

Marrakech vive por entonces su máximo esplendor, una auténtica época dorada. Los escritores franceses la eligen como lugar de residencia esperando saciar su sed de Oriente. El pintor francés Jacques Majorelle se establece en Marrakech de 1931 a 1962 en una casa rodeada por un excepcional jardín botánico, la última donde vivió Yves Saint-Laurent. La Mamounia es una institución adoptada desde sus inicios por la clase acomodada europea que, con el tiempo, forja su leyenda. Numerosos europeos y americanos no dudan en trasladarse con sus muebles para pasar en ella largas estancias…


1966

Una historia de amor con los artistas

Cuando Pierre Bergé e Yves Saint Laurent se mudan a Marrakech en 1966, se instalan en La Mamounia antes de adquirir su segunda residencia. Desde entonces, el sastre no deja de alternar las estancias en su casa con La Mamounia cuando necesita recobrar la calma.


1968

Un oasis de tranquilidad que libera la creatividad

Todas las celebridades bohemias de la década de 1970 se concentran en Marrakech, y las mejores bandas de rock de la época se hospedan en La Mamounia. El recinto recibe a los Rolling Stones en 1968, y Paul McCartney compone aquí la canción Mamounia en 1973.


2009

Un fastuoso resurgir

Renovada en diversas ocasiones desde la década de 1950, La Mamounia se somete a una remodelación de la mano de Jacques García de 2006 a 2009. El arquitecto le brinda una perspectiva inédita sobre un palmeral y un olivar milenario, y reimagina la luminosidad con el efecto del claroscuro. García concentra sus esfuerzos en volver a inscribir en La Mamounia la huella de su legado histórico, la arquitectura árabe andalusí. Para ello recurre a multitud de artistas y artesanos marroquíes conocedores de las artes bereberes y las tradiciones del país.


2010

Una experiencia increíblemente sensual

Un verdadero santuario dedicado a la belleza y el bienestar, el Spa de La Mamounia es elegido “Mejor Spa” durante cinco años consecutivos (2010-2015) por la prestigiosa revista estadounidense Spa Finder.


2014

Sir Winston

En memoria de Winston Churchill, su ilustre huésped, La Mamounia organiza una exposición que por primera vez reúne en Marruecos las obras de Churchill (la mayoría de las cuales nunca habían salido de Inglaterra) junto a pinturas del artista marroquí Hassan El Glaoui.


2018

La consagración

Por su servicio atento y cálido, así como su estilo de vida adorable e inigualable, el hotel La Mamounia es reconocido en 2018 como el mejor de Oriente Medio y África por la reputada publicación Condé Nast Traveller.


2020

La nueva Mamounia

Después de varios meses de obras de renovación confiadas al gabinete de arquitectura Jouin Manku, La Mamounia reabre sus puertas, más resplandeciente que nunca. Reinventados por completo, los restaurantes del palacio congregan a un dúo de estrellas de los fogones, los chefs Jean-Georges Vongerichten y Pierre Hermé, cuyas composiciones están presentes en todas las cartas de La Mamounia.


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