La Mamounia,
palacio-hotel de Marrakech

Érase una vez La Mamounia...
Un palacio, un mito ligado a la historia de Marrakech, a sus colores, a sus tradiciones. 
Una historia vibrante, ideal para deleitarse hoy en día con el adorable estilo de vida marroquí. Y dejarse llevar...

La Mamounia le espera

¿Le apetecería disfrutar con sus amigos de un cóctel al fresco en la explanada Majorelle o de un licor con total tranquilidad en el bar Churchill?

¿Qué tal una cena marroquí, francesa o italiana en la terraza o en un marco maravillosamente acogedor?

¿Y un paseo por los jardines con el broche final de un té en el bar Menzeh ?

Quienes deseen darse un capricho, nada mejor que disfrutar del Spa, de un almuerzo al borde de la piscina y de deliciosos instantes de ocio con un Pase de Spa

¡El lujo de nuestro palacio hotel le está esperando! Cruce el umbral y disfrute del espíritu de la Casa.

Mamounia... ¡Vibrante!

Un santuario para los sentidos

Lo primero es la vista, irresistiblemente atraída por los juegos de luces entre el interior y el exterior, por los contrastes de colores -zelliges entre azul Majorelle, verde y naranja-. A continuación el tacto, a través de sus esculturas llenas de arabescos y acariciando los tejidos llenos de texturas, el terciopelo, la calidez de la madera... El oído se deja seducir por la presencia discreta y arrulladora del agua de sus fuentes y estanques... Ese agua sagrada que simboliza la vida. Una paleta de aromas despertará el olfato : desde el jazmín hasta la flor de azahar pasando por el cedro y la intensidad del cuero. Y, por último, los sabores, con la leche de almendras y los dátiles que le darán la bienvenida… como en cualquier casa marroquí.

Déjate llevar…

Sencillez…
la máxima expresión del lujo

Desde sus orígenes,  La Mamounia representa la distinción marroquí, un ambiente oriental compuesto por materiales nobles trabajados con refinadas técnicas ancestrales, juegos de perspectivas y luces, armonía entre lo vegetal y lo mineral para aportar plenitud a los sentidos y una experiencia intensa... Los adornos, realzados por detalles modernos y discretos, hacen que todo resulte hermoso sin dejar de ser sencillo... No espere más para vivir la experiencia de La Mamounia en Marrakech.

Un espíritu inimitable...

En La Mamounia se funden maravillosamente el ambiente oriental de una hermosa casa marroquí con el confort de un palacio hotel.

El esplendor del lugar, un trato elegante y sencillo, la quintaesencia de la arquitectura arabo-andaluza, una vitrina de la artesanía de arte, la riqueza de un pasado ilustre... ese es el espíritu de este refugio en elque se sentirá como en casa.  

La Mamounia tiene un alma... ¡No deje de descubrirla!

Jardines, aromas y colores

Pasee por los jardines, recorra su camino principal rodeado de olivos centenarios, deléitese con el perfume a naranjo y a las previncas de Madagascar

Los jardines de La Mamounia, un lugar mágico.

Una invitación a soñar entre buganvillas, chumberas, palmeras, cactus de todas las especies y árboles frutales. ¡En total, unas 1200 especies vegetales!

Pasee, piérdase por sus 8 hectáreas, haga un alto en un banco y escuche los pájaros, el viento que sopla suavemente, contemple la lejanía... ¡el silencio! La magia del lugar acabará por conquistarle...

En el país de las
maravillas

El Reino de Marruecos, las ciudades imperiales, Marrakech. Un entorno de ensueño...

Con las montañas nevadas del Atlas como telón de fondo, al abrigo de las murallas medievales y con los exuberantes jardines como remanso de paz, la «Casa marroquí» irradia cultura, tradición, y aromas.

Año tras año ha conservado ese espíritu bello y auténtico.

Mil y una historias

Todo comenzó en el siglo XII con un oasis protegido por las murallas de Marrakech. Seis siglos más tarde, el Príncipe Al Mamoun, recibió estos jardines como regalo de boda de su padre, dándole su nombre al lugar. Los años fueron pasando y, en 1923, el hotel La Mamounia abrió sus puertas combinando sutilmente la arquitectura arábigo-andaluza con el ambiente Art Déco. Así surgía la leyenda…

Luego vinieron décadas de pequeñas y grandes historias, con una sucesión de grandes figuras como Churchill, el general De Gaulle, personalidades políticas, estrellas de Hollywood, artistas, grandes modistos, y figuras de la literatura. Charlie Chaplin, Edith Piaf, Ray Charles, Marguerite Yourcenar, Elton John, Marlène Dietrich, Maurice Ravel, Yves Saint-Laurent, Paul McArtney... Todos ellos pertenecen, en cierto modo a La Mamounia. Y han contribuido a convertir este hotel de lujo en un mito.

Si las paredes hablasen...